LOS CAMBIOS A FIN DE AÑO

¡Llegó el fin de año! Un año de aprendizajes y nuevas experiencias para nuestros niños. ¿Qué ha significado para ellos? ¿Han tenido experiencias positivas que los han ayudado a crecer y desarrollarse?

El fin de un año escolar trae consigo la despedida de la profesora y compañeros/as que compartieron momentos importantes con nuestros hijos. Se cierran etapas y se preparan para cambios y nuevas experiencias. Asumirán diversos retos tanto en el ámbito académico como socioemocional. Por ejemplo, para los más pequeños, dejar el Nido y empezar la etapa escolar en un nuevo colegio, es un gran cambio.

Muchas veces creemos que nuestros niños pueden adaptarse fácilmente a los cambios y que no “sufrirán” por ellos. Sin embargo, es importante considerar que este es un proceso que puede costarles, pero que con el adecuado acompañamiento podrán enfrentar estos momentos difíciles. Del mismo modo, como padres, debemos ser cuidadosos y respetar sus tiempos para ello. No forzarlos ni depositar expectativas como, por ejemplo, pretender que no extrañen a sus amigos, sus profesoras y los espacios que tanto tiempo frecuentaron. O pensar que estarán felices de empezar algo nuevo y harán amigos rápidamente. Esto podría entorpecer su adaptación al cambio e incluso rechazarlo. Ellos tendrán que tomarse un tiempo para aceptar un nuevo espacio o situación.

De allí la importancia de brindarles un espacio seguro para procesar estas situaciones por medio del diálogo y la empatía con lo que están sintiendo y así   puedan expresar sus emociones.

Los cambios no sólo pueden generar tristeza, también pueden originar temor y hacerlos sentir inseguros. Por ello debemos considerar que cada uno expresará de una manera distinta el desconcierto, la inseguridad o el estrés. Debemos estar muy atentos a las manifestaciones que nos dan nuestros niños sobre lo que piensan o sienten y estar dispuestos y preparados para acompañarlos a procesar estas situaciones. Para ello, sería bueno anticiparles el cambio y mencionarles que está bien sentir miedo y estar triste, pero que, como padres, no los dejarán solos, sino que estarán presentes para ayudarlos.

Las vacaciones nos permiten tener un respiro de lo cotidiano y pueden ser un tiempo que permita facilitar las transiciones. Podemos aprovechar en prepararlos para lo que vendrá en el corto plazo. Una forma de hacerlo es pasar más tiempo con ellos. Por ejemplo, realizar actividades al aire libre, ya sea desde ir al parque hasta salir a pasear a nuestra mascota. Compartir juegos, llevarlos a la playa, motivarlos a experiencias libres y creativas que les den seguridad y reafirmen nuestra presencia y cuidado. En este sentido, podríamos disminuir las horas frente a la consola de videojuegos o al televisor, y buscar actividades distintas como leer un cuento, dibujar, realizar experimentos o hacer manualidades.

Además, para ayudar a los niños pequeños con el inicio del Nido o a los niños más grandes con el cambio de colegio, se recomienda hacer visitas al centro educativo para que vayan familiarizándose con el lugar. Así como también ir conociendo algunos de los profesores que tendrán el próximo año; de esta forma se facilitará la apertura y disposición a esta nueva etapa.

Finalmente, como padres será conveniente reflexionar sobre todo lo avanzado y hecho durante el año, en relación a nuestros hijos, y prepararnos para los retornos, cambios y experiencias que trae el nuevo año, por los que transitarán no sólo nuestros hijos, sino nosotros como padres.

Bibliografía

https://www.bebesymas.com/otros/como-dar-estabilidad-a-los-ninos-ante-un-cambio-de-colegio

https://www.guiainfantil.com/educacion/escuela-colegio/3-valores-para-que-los-ninos-empiecen-el-nuevo-curso-escolar-con-buen-pie/