Cómo manejar y preparar a los niños ante un sismo

Desde el Centro Vinculare consideramos importante este mes abordar un tema que ha estado muy presente en los últimos meses y que genera un gran impacto en los niños y sus familias: la posibilidad de un terremoto en nuestro país. En este artículo queremos centrarnos en un aspecto de suma relevancia que muchas veces se deja de lado: cómo los temblores o terremotos afectan a los niños en el área emocional y qué podemos hacer nosotros como padres y cuidadores para ayudarlos a elaborar sus miedos, angustias y sentimientos ante lo que este desastre natural puede evocar en ellos.

Las noticias y comentarios sobre diversos sismos e incluso devastadores terremotos en países cercanos al nuestro, han generado en todos un gran miedo y angustia ante la gran probabilidad que esto suceda en nuestro país. Los niños observan y están expuestos constantemente a esta realidad. Así mismo, participan continuamente en simulacros en sus colegios y casas por lo que es importante puedan procesar, esta información, entenderla y darle un significado para poder integrarla y asimilarla sin tanta preocupación.

Así como los adultos, los niños también experimentan la misma necesidad de elaborar y comprender lo que ocurre a su alrededor, sin embargo, ellos cuentan con recursos cognitivos y emocionales todavía en proceso, que hacen más difícil dicha labor. Además, generalmente son los niños los más afectados con situaciones como esta, ya que no necesariamente pueden darle una explicación lógica a lo ocurrido. Asimismo, son fuertemente afectados al ver y sentir la situación de intranquilidad que viven ellos mismos y que experimentan sus propios padres o cuidadores, ya que estos son sus bases sólidas y de seguridad. Es por esta razón precisamente que consideramos que es fundamental poder brindarles a nuestros hijos calma, contención, flexibilidad, mucha paciencia y sobre todo validar sus sentimientos, hablar del tema, aclarar dudas y dejarles un espacio para que se abran y podamos contenerlos en sus miedos, tristezas, preguntas, llantos e inseguridad.

En primer lugar, es importante que los niños estén informados. Si bien no es necesario brindarles datos específicos y es preferible evitar darles información que involucre violencia o escenas que los puedan perturbar, sí es de bastante ayuda poder nombrar, explicar y definir el fenómeno así como sus posibles causas y consecuencias. Al fin y al cabo, lo desconocido siempre genera más temor. Junto con esto, se puede trabajar el protocolo que se realizará en casa para evacuar en caso de sismo, pero adaptándolo a su edad y etapa de desarrollo y así evitar que sientan demasiada angustia o ansiedad. El juego, por ejemplo, puede ser una herramienta útil para practicar esto en pequeñas dramatizaciones y ensayos. De esta forma, los niños pueden no solo aprender a actuar en casos de emergencia sino también disminuir su sentimiento de vulnerabilidad frente a éstos. Sin embargo, nuevamente, es esencial que en el juego haya cierto filtro en los contenidos que se trabajan (no violencia y no escenas trágicas) e, incluso, se puede aportar cierta cuota de fantasía para divertir a los niños. Es importante, además, realizar una pequeña conversación reforzando la idea a los hijos de que este tipo de actividades se hacen con motivo de cuidarlos y saber todos qué hacer en caso de que ocurra. Por último, sería relevante mencionarles que, de suceder un temblor o terremoto, no deben tener miedo pues diversas autoridades siempre estarán ahí para protegerlos (profesores, padres, tíos, etc.).

Finalmente, a veces pensamos que por ser niños nuestros hijos no captan algunas conversaciones o algunas noticias que observamos en la televisión mientras estos juegan o realizan tareas, pero continuamente éstos nos demuestran cuán equivocados estamos. Por ello, no solo en la interacción diaria hay que tener cuidado de lo que se dice o expresa, sino también en las actividades que realizamos así como en las conversaciones con otros miembros de la familia cuando estemos cerca a los hijos. Los niños suelen sentirse desprotegidos y ansiosos en situaciones nuevas: ¿cuánta angustia sentirán ellos al asociar un fenómeno como un sismo con la posibilidad de sentirse solos y sin la gente que los protege?

Desde el Centro Vinculare consideramos que incluir a los niños en este tipo de conversaciones y actividades es siempre mejor que mantenerlos distantes, pero siempre cuidando de no angustiarlos, preocuparlos y haciéndoles saber que su familia siempre los cuidará y protegerá.